Mañana es hoy

Felicítame el día que observes en mi actitud un cambio. Felicítame cuando sabiamente aprenda a callar y escuchar. Felicítame cuando sepas que he dejado de andar a ras del suelo. Felicítame cuando deje de actuar, cuando no lleve una máscara, cuando hable desde el corazón, cuando mis palabras sepan a esencia y en mi aliento no quede huella de interés.
No me vengan con que feliz cumpleaños, porque yo ni me acuerdo y la del mérito es mi madre. No me vengan con que feliz día de la mujer, si yo soy antes que nada un humano y no encuentro diferencias más que en nuestro proceso hormonal y sexual. No me vengan con que feliz aniversario, si él y yo podríamos celebrar un aniversario cada segundo que nos disfrutamos.
Cuando sientas impulso, entonces dame un regalo, yo prefiero una mirada a los ojos, esa que nunca me diste pero yo creía recibir todos los días, sintiéndote abrazarme sin siquiera estar cerca. Y si me amas no lo digas, no dejes que las palabras suenen a engaño, mejor espera a la noche e invoca una nube invisible que podrá abrazarme cuando duerma. Y obsérvame, ódiame con ansias, perdona mis errores que yo también soy testaruda. Toma éstas, mis manos que son tus manos, y escucha a través del tacto, que el canto soberbio se comienza a apagar.
No me vengan con que feliz cumpleaños, porque yo ni me acuerdo y la del mérito es mi madre. No me vengan con que feliz día de la mujer, si yo soy antes que nada un humano y no encuentro diferencias más que en nuestro proceso hormonal y sexual. No me vengan con que feliz aniversario, si él y yo podríamos celebrar un aniversario cada segundo que nos disfrutamos.
Cuando sientas impulso, entonces dame un regalo, yo prefiero una mirada a los ojos, esa que nunca me diste pero yo creía recibir todos los días, sintiéndote abrazarme sin siquiera estar cerca. Y si me amas no lo digas, no dejes que las palabras suenen a engaño, mejor espera a la noche e invoca una nube invisible que podrá abrazarme cuando duerma. Y obsérvame, ódiame con ansias, perdona mis errores que yo también soy testaruda. Toma éstas, mis manos que son tus manos, y escucha a través del tacto, que el canto soberbio se comienza a apagar.


