Miedo n.7



Hoy tuve un miedo tremendo, un miedo que me provocó dolor de cabeza y cólicos.

La última vez que tuve miedo es cuando me preguntaron en el call center si había colgado dos llamadas, a punto de que me corrieran del trabajo hace un par de meses, pude disimular los nervios, mentir como profesional y ganar el “derecho de la duda”, pero esa experiencia no se parece en nada a la de hoy

El miedo que tuve hace 127 minutos se parece más al terror de saber que probablemente estuve a punto de convertir ese instante en una historia digna de la nota roja del periódico, y ni siquiera estuve ahí para sufrirlo de cerca, y es que no lo sabía con certeza al principio, sólo supe que ya era muy tarde y mi hermano menor nunca llega tarde del trabajo.

Sentí la mente de mi negrito gritando, él intentaba estar calmado y no tener miedo, pero pasó por un momento de furia muy fuerte mientras disimulaba las ansias de venganza y le entregaba sus objetos de valor a un desconocido.

Desde la casa yo sólo lo percibía el grito interno de mi roomate, mi mejor amigo, como si un suspiro pasara cerca de mi oído. La grabación en mi teléfono repetía la estupidez “su llamada será transferida al buzón”, y mis papás notaban la tensión que me rodeaba. Luego soñando despierta lo vi llegando con un poco de sangre junto a su ojo “estoy bien, me asaltaron” y nosotros espantados. Pasó menos de un minuto desde mi sueño y lo vi cruzar la puerta (ahora sí la versión “real” de mi hermano) sin una gota de sangre. “No contesté el celular porque me lo robó un pinche cholo”.

Lo abracé. “Gracias Dios no trae ni una gota de sangre” pensé. Pero en el abrazo no correspondido noté que sí había sangre, la que quería saltar de sus ojos, la que se quedó con ganas de probar justicia, la de coraje por el celular que con tanto esfuerzo compró hace un año y llevaba su música favorita, un poco de duranguense, metal, oldies del rock, bossanova, house, pop en inglés y todas esas cosas que le gustan a mi Fer (dios sabe por qué tanta variedad).

Entonces le vi la herida en su mirada y su manera de hablar, esa herida no me atreví a tocarla porque tiene que sanar con el tiempo. Atiné a decirle que recuerde que vengarse es como tomarse un frasco de veneno esperando que otro sujeto muera de envenenamiento.

En los minutos de incertidumbre antes de verlo llegar, sólo le pedí a Dios, al universo, a mi fuerza interna o a lo que fuera, que sí mi hermano había tenido algún percance, por favor no le permitieran tener miedo. Y no tuvo miedo, pero ahora yo temo por él, porque se está tragando la furia, llegó cambiado y lleno de odio hacia un pobre diablo que ni siquiera intentó lastimarlo, un ladroncillo con un cuchillo que sólo quería algo de valor para vender.

Quién sabe, tal vez al ladrón lo espera su mujer en la casa, con cuatro hijos sin nada que comer. Y mi hermano aquí, sin ningún dolor físico, pero un gran dolor en el orgullo y los puños bien cerrados a sabiendas que si algo así vuelve a suceder, ellos saciarán su sed de sangre delincuente.
7 Responses
  1. Dios Santo!!!, cuantas veces no eh experimentado esa misma ira y ese mismo miedo por diversas e intensas ocaciones...


    Puedo imaginar la situacion tan frustrante de tu hermano, tmb tuve un presagio asi con un amigo, ibamos muy adelante caminando y lo dejamos a tras, se acerco a alguien a conversar con el y se retiro, sin darnos cuenta en ese momento fue asaltado y no nos dio tiempo de reccionar...


    Aun asi, eso de la delicuencia y los balazos a plan luz de el dia a veces nos dan mucho en que pensar...


  2. káfe Says:

    JA. al rato te cuento un cuento bien paike. Saludos, se te echa de menos vieja.


  3. jordan shoes Says:
    Un administrador del blog ha eliminado esta entrada.

  4. Solonazo Says:

    y este spam que se cree? entro toda emocionada viendo que me firma varias veces y tomala!! que me sale con sus tonterias


  5. [♥]Cami Says:

    a mi eso también m da miedo, aqui es un poco diferente, caen bombas todos los dias siento que ese panico es un poco similar en el sentido que no podemos hacer nada ni para evitarlo ni remediarlo, ojala se pase el miedo, y la bronca.

    Un beso


  6. Juan Hinojos Says:

    Me gustó la parte de "noté que sí había sangre, la que quería saltar de sus ojos, la que se quedó con ganas de probar justicia".

    Chido, Sol :)


  7. Que tal Sol!!! Muy interesante tu Blog. No te preocupes por las llamadas del Call Centre di como nosotros, se cortó la llamada jeje.

    Que bueno que no paso a mayores el incidente, por cierto concuerdo con Juan, me gusto tu frase "noté que sí había sangre, la que quería saltar de sus ojos, la que se quedó con ganas de probar justicia". Vez todavía tienes el alma de un RI.

    Saludos,