Sobran ganas

Ya estoy levantado, no sé qué hora es la hora, voy al baño a vomitar y me he quedado sin más dentros que expulsar. Me veo en el espejo, no reconozco mis ojos, lo demás es más o menos parecido a lo que era la última vez que me miré, pero los ojos de hoy son los de un anciano, un esquizofrénico, un asesino, un fantasma.
Y yo ni siquiera tengo la fortuna de autodenominarme como lo hace mi retrato, yo soy un hombre que se levantó sólo, apaleado y deprimido de resaca, sin ubicación en el espacio o el tiempo, sin motivación.
El refrigerador está adornado de vacío, se parece a mi estómago, a mi corazón, a mis recuerdos y a la gente que siempre está, pero vive en otro mundo. Muero de hambre, la última vez que comí fue directamente del frasco de aceitunas cuya caducidad ya coqueteaba en la línea de lo recomendable, sin embargo, me ganó el hambre y el miedo de salir de mi casa, encontrarme con el brillo insoportable del sol, tener cruzar la calle para llegar a la tienda y buscar una comida más decente.
Estas ganas de vivir enclaustrado durante el día, me convierten en un nadie nocturno, en el hombre gruñón con migraña que de día mis pequeños vecinos y los grandes también llaman “don monstro”. El de los lentes oscuros, la apatía, las ganas de dormir y no despertar, las ansias de desquitar mi ira contra el mundo y el desgane físico que ni siquiera eso me permite hacer.
Veo una y otra vez psicópata americano, si yo me pareciera más al estilo Hollywood podría ser ese asesino, sólo me falta dinero, un buen trabajo y sobriedad. Mi cuerpo no da más, y parece desmoronarse cuando veo la cara burlona de Susana en todas las malditas mujeres a las que podría interceptar una noche de fiesta. Conseguir una prostituta para asesinar es fácil como ofrecerles un viaje gratis a su interior con un poco de sustancias estimulantes. Pero embargo soy tan dependiente de lo que consumo, que muy poco me sobra como para invitarle a los demás. Y si acaso lo hiciera, quedo tan inconsciente después de una noche apasionada, que cuando despierto la chica ya se fue, y yo sólo quedo como hoy, deprimido y sin nadie a quién matar.
Debo mejorar mi táctica, por lo menos preguntarles el teléfono antes de irme a la cama, así podría tener contactos, posibles víctimas futuras, o posibles amantes. Aunque preferiría ser un camaleón y cambiar, pero lo más triste es tener ganas de hacerlo cuando vives en un mundo que te ofrece todo para continuar viviendo en la mediocridad.
Hace unos años yo era una promesa para mí mismo, cada día me juraba no ser como el alcohólico de mi papá, no vivir medio muerto como mi mamá y no ser ermitaño como mi hermana. Y heme aquí, que soy la familia perfecta, soy lo que soñé en mis pesadillas más nítidas, las que tuve despierto y se cristalizado hoy.
Hola madre irresponsable, hola padre vicioso, hola hombre creador de una familia disfuncional. Déjenme en paz o los mato, al fin y al cabo con ustedes no puedo fallar.
Y yo ni siquiera tengo la fortuna de autodenominarme como lo hace mi retrato, yo soy un hombre que se levantó sólo, apaleado y deprimido de resaca, sin ubicación en el espacio o el tiempo, sin motivación.
El refrigerador está adornado de vacío, se parece a mi estómago, a mi corazón, a mis recuerdos y a la gente que siempre está, pero vive en otro mundo. Muero de hambre, la última vez que comí fue directamente del frasco de aceitunas cuya caducidad ya coqueteaba en la línea de lo recomendable, sin embargo, me ganó el hambre y el miedo de salir de mi casa, encontrarme con el brillo insoportable del sol, tener cruzar la calle para llegar a la tienda y buscar una comida más decente.
Estas ganas de vivir enclaustrado durante el día, me convierten en un nadie nocturno, en el hombre gruñón con migraña que de día mis pequeños vecinos y los grandes también llaman “don monstro”. El de los lentes oscuros, la apatía, las ganas de dormir y no despertar, las ansias de desquitar mi ira contra el mundo y el desgane físico que ni siquiera eso me permite hacer.
Veo una y otra vez psicópata americano, si yo me pareciera más al estilo Hollywood podría ser ese asesino, sólo me falta dinero, un buen trabajo y sobriedad. Mi cuerpo no da más, y parece desmoronarse cuando veo la cara burlona de Susana en todas las malditas mujeres a las que podría interceptar una noche de fiesta. Conseguir una prostituta para asesinar es fácil como ofrecerles un viaje gratis a su interior con un poco de sustancias estimulantes. Pero embargo soy tan dependiente de lo que consumo, que muy poco me sobra como para invitarle a los demás. Y si acaso lo hiciera, quedo tan inconsciente después de una noche apasionada, que cuando despierto la chica ya se fue, y yo sólo quedo como hoy, deprimido y sin nadie a quién matar.
Debo mejorar mi táctica, por lo menos preguntarles el teléfono antes de irme a la cama, así podría tener contactos, posibles víctimas futuras, o posibles amantes. Aunque preferiría ser un camaleón y cambiar, pero lo más triste es tener ganas de hacerlo cuando vives en un mundo que te ofrece todo para continuar viviendo en la mediocridad.
Hace unos años yo era una promesa para mí mismo, cada día me juraba no ser como el alcohólico de mi papá, no vivir medio muerto como mi mamá y no ser ermitaño como mi hermana. Y heme aquí, que soy la familia perfecta, soy lo que soñé en mis pesadillas más nítidas, las que tuve despierto y se cristalizado hoy.
Hola madre irresponsable, hola padre vicioso, hola hombre creador de una familia disfuncional. Déjenme en paz o los mato, al fin y al cabo con ustedes no puedo fallar.

=O
http://www.youtube.com/watch?v=xLpj9BMNZU0
=)
chaleeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee solonazo, con este escrito has rompido, alguna vez has pensado en publicarlo como se debe? tienes un chingo de buen material en todo esto, y de alguna manera me da miedo, envidia y mas miedo, podria decirse k siento verguenza, yo solia ser un escritor constante, pero desde meses no escribo, igual k importa, estoy muy feliz por la evolucion en tus escritos, jeje y no, no soy un acosador :/